Gracias a mi madre

Logré estudiar una carrera de periodista pagando mis estudios desde que estaba en quinto primaria, porque mi madre me enseñó a no rendirme. Recuerdo el día que ya no quería levantarme para ir a trabajar y me despertó echándome agua, y me dijo tienes que ser responsable y no dejar nada a medias.

Logré cumplir mi sueño de fundar mi propio medio de comunicación, y he publicado varios títulos,  entre ellos Revista actitud que tiene casi 100 ediciones. Después de ver los años transcurrir y voltear atrás, me he dado cuenta que hemos hecho tanto con tan poco y logrado mucho, casi sin nada.

Consigo reunir a 1200 emprendedores cada año en el Training Day, donde son desafiados y expuestos a conceptos innovadores de negocios, todo, porque creemos en generar un impacto a nuestra generación.

Si tengo que dar créditos a alguien de lo que he podido lograr debo dárselo a mi madre. Ella me enseñó a tener auto confianza; a ignorar el rechazo. Me decía siempre: ¿a caso ellos te van a dar de comer mijo?, cuando me quejaba de la crítica y del rechazo.

Me sobrepuse al estereotipo de personas que fracasan, que no buscan opciones, ni oportunidades. Siempre elevé mi autoestima y aprendí a vivir en fe y a valorar lo que era con mis limitaciones y defectos. Me levanté de cada caída y resistí el miedo, y superé el fracaso.

Recuerdo que cuando era niño un día llegué a contarle a mi madre que vendería piedras pómez y arena blanca, porque veía como ella limpiaba con esa arena y piedras las ollas tiznadas por el humo al cocinar con leña. Cerca de mi casa se encontraba un cerro donde la podía conseguir gratis. Esto quiere decir que mi primer negocio tuvo un margen de utilidad del 100%; esto lo hice cuando tenía solamente siete años, mi madre me empujó a hacerlo y funcionó.

No se mofó de mí cuando se me ocurrió vender monedas de 25 centavos a los choferes de camioneta, cuando el pasaje costaba 75 centavos. Yo recibía 10 quetzales y entregaba 9 quetzales en monedas de 25 centavos, que siempre les hacía falta para dar vuelto.

Soy el resultado de una madre luchadora que quedó viuda con cuatro hijos y nunca se rindió.

Fue en 1999, siendo un adolescente y estando por cumplir mi mayoría edad, cuando renuncié a mi primer trabajo formal donde había laborado por casi 5 años.  Recuerdo que en una ocasión llegó el Ministerio de Trabajo y tuve que esconderme; el caso es que mi jefe, un mexicano radicado en Guatemala, un hombre duro, enojado y con voz de capataz me dijo: “estás cometiendo un error, si te vas no te toca nada, perdés tu liquidación, y precisamente así fue”.

Con el sueño de independizarme, me fui.  En mi mente, y por consejo de unos amigos, quería ponerle una denuncia a mi ahora exjefe en el Ministerio de Trabajo.  Cuando se lo comenté a mi mamá, ella con su voz serena y con una expresión rígida en sus ojos me dijo: “Mijo, ¿aprendiste algo con él? Te dio una oportunidad y le debes respeto, vos decidís conservarlo como amigo o ganar un nuevo enemigo”.  Decidí irme en paz y agradecerle por todo. Años más tarde, me lo encontré casualmente en un viaje que hice a México y lo saludé, me atendió como se atiende a un amigo.

Esta enseñanza de mi madre me ha dado muchos amigos, aprendí que si alguien no puede respetar y admirar a las personas que hacen algo por ellos, pronto estarán solos.

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El dolor del pasado

Nos gusta recordar el dolor del pasado para justificar nuestra situación actual, la gente no habla de su presente sin pensar en lo negativo de su pasado, y no hablan las de su futuro sin hablar de lo negativo de su presente, esto nos limita y nos debilita.

El oro de las ideas…

Arquímedes, el más ilustre científico del mundo antiguo, quien descubrió la ley de la palanca dijo: “Dame un punto de apoyo y moveré al mundo”. Una frase exuberante y atrevida, pero ¿qué lo llevó a exclamar esta aseveración? una sencilla e inefable idea, para él la ley del punto de apoyo fue su gran aporte a la humanidad, la realización de su vida, la cúspide de su profesión, lo cual hasta el día de hoy lo hace merecedor de reconocimiento, esto, por un pensamiento.

En su libro Alianza en la Iglesia, Maxwell cuenta la siguiente historia a fines del siglo diecinueve: cuando la Iglesia Metodista celebraba la convención de su denominación, un líder se puso de pie y explicó su visión tanto para la iglesia como para la sociedad en general. Les dijo a los ministros y evangelistas que él creía que un día el hombre volaría de un lugar a otro, en vez de simplemente viajar en el lomo de un caballo. Pero fue un concepto demasiado estrambótico para muchos en el público. Un ministro, el obispo Wright, se puso de pie y colérico protestó, gritando: «¡Herejía! ¡Sólo los ángeles pueden volar!». Llamó a sus dos hijos, Orville y Wilbur, y salió de la iglesia.

Como lo oye. Sus hijos eran Orville y Wilbur Wright. Varios años más tarde, el 17 de diciembre de 1903, estos dos hijos hicieron lo que su padre tildó de imposible. Hicieron cuatro vuelos ese día. El primero duró sólo 12 segundos, pero el cuarto duró 59 segundos, y cubrió una distancia de más de 259 metros. Pronto los hermanos Wright construyeron el primer aeroplano práctico del mundo, el Flyer [Volador] III, y para 1908, los hermanos habían demostrado un modelo mejorado en Francia que voló 90 kilómetros en menos de dos horas.

El hombre promedio muere y se va a la tumba con todo y sus ideas, procura buscar un trabajo o emprender algo en lo que tenga que estar implementando ideas. Si tienes ideas, donde estés serás el genio, Mark Twain dijo: “Una vez cada tanto, saca tu mente afuera y zapatea sobre ella. Se está endureciendo”. No dejes que se endurezca tu mente al no generar ideas, las ideas duran lo que dura un amanecer, y si quieres fotografiar la alborada tendrás menos de 15 minutos, pon en acción cada idea que tengas o morirán antes que te des cuenta.

Eclesiastés 11:4 dice: “El que mira al viento, no siembra, y el que mira a las nubes, no cosecha”. Una idea y una determinación puede cambiar al mundo. Si alguna vez te has sentido que no puedes tener una gran idea, estás equivocado, las ideas son el resultado de tu imaginación, no tanto del conocimiento, que es limitado; el hombre de excelsos pensamientos, Albert Einstein, dijo: “El secreto de la creatividad es saber esconder tus fuentes”. Muchas ideas surgen de analizar otra idea que no ha triunfado, y aún podemos de varias ideas extraer una propia.

Cada mañana en África una gacela abre los ojos, sabe que tiene que correr más rápido que el león más veloz o morirá. De igual manera, cada mañana un león abre los ojos, sabe que tiene que correr más rápido que la gacela más lenta, o morirá de hambre. Todos los días salimos los emprendedores, los vendedores, los ejecutivos, gerentes, etc. a cazar búfalos; a mi parecer lo que hará la diferencia del uno con el otro son las ideas, el que mejor pueda vender su idea y sepa plantearla, ganará.

Alexis Canahui
@alexiscanahui

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Es cuestión de actitud

He descubierto que las personas que triunfan y se mantiene en la cumbre sin desequilibrar sus vidas, cumplen con normas y comportamientos que la mayoría no habitúa en su andar diario.

De origen salvadoreño, Edgar Solórzano llegó a Guatemala descalzo, pero construyó un nombre y un negocio. Hoy está en mejor lugar. Era un hombre sencillo pero sabio, sin miedo a compartir su experiencia. Una vez que lo entrevisté, la conversación se prolongó por horas. Me enseñó que no hay tiempo para fracasar; si se va a equivocar, hágalo rápido, levántese y siga.  Hasta los más grandes se equivocan, pierden, son traicionados y al día siguiente no quieren ir a trabajar, pero en ese momento debemos levantarnos rápido y seguir.

El doctor Roberto Sánchez es un guatemalteco que a los 17 años de edad llegó “mojado” a Estados Unidos. No llevaba más que la esperanza de ayudar a su madre viuda y a sus hermanos. La curiosidad lo llevó a preguntar en una ocasión: “Usted, ¿a qué se dedica?”.  “Soy ingeniero en electrónica y he estudiado duro”, fue la respuesta. En ese momento pensó “debo estudiar esforzadamente para convertirme en alguien como él”. Obtuvo una licenciatura, una maestría y un doctorado; llegó a ser la persona idónea para desarrollar el área hispana de la Universidad Cristiana Logos. Hoy es el presidente de dicha institución con 30 sedes en Estados Unidos y representación en varios países de Latinoamérica.

Cuando Jorge Díaz tenía ocho años de edad, debía barrer y trapear la escuelita a la que asistía para que su mamá no pagara la cuota de mantenimiento. Llegaba una hora antes que los demás y le decía a Dios: “Yo no quiero barrer toda mi vida, quiero trascender, como mi pastor, quien de herrero pasó a ser catedrático universitario”.  Ese sueño lo llevó a esforzarse y convertirse en escritor y director de la editorial Mundo Hispano con distribución en toda América Latina. 

Originario de Santa Eulalia, Huehuetenango, Marcos Andrés Antil, tuvo que partir hacia Estados Unidos junto a su familia, debido al conflicto armado que vivió Guatemala décadas atrás. Estando en dicho país, continuó sus estudios y logró entrar a la universidad –aunque no a la mejor– debido a su condición de inmigrante. A pesar de todas las dificultades que conlleva vivir en un país diferente, en cultura, idioma y tantas cosas más, logró obtener un título universitario, el cual le abrió puertas importantes, las cuales junto con el sacrificio, lo han ayudado a escalar peldaño tras peldaño. Hoy en día dirige “XumaK– en q’anjob’al” que significa “florescencia”, una empresa con oficinas en Estados Unidos, Guatemala, Colombia y México; que ofrece servicios a empresas transnacionales en Dinamarca, Australia, Francia, Estados Unidos, Latinoamérica…

Es inescrutable el poder de un sueño y la fuerza que provoca en la persona que lo engendra, hoy quiero soñar que puedo lograrlo, que no hay nada imposible, e ir detrás de ese sueño sin perder de vista la victoria sabiendo  que el éxito no es cuestión de suerte, sino de actitud.

 Alexis Canahui

 

Identidad cuestionada

Primer día

Cuando alguien nos pregunta nuestro nombre, en realidad quiere partir de allí para construir en su mente una idea de nosotros, sienta las bases para conocer quiénes somos; el nombre de una persona suele ser el punto de partida para construir su identidad, la cual se desarrolla durante el crecimiento. Aunque traemos la esencia al nacer y es inmodificable, podemos definir lo que queremos y en quienes queremos convertirnos, la identidad no es algo que se asume, es algo que se forja, qué pienso yo de mí mismo, eso es mi identidad.

En la Biblia se menciona que José era un buen hombre y estaba enamorado de María, pero había decidido dejarla, pues tuvo miedo de que fuera difamada cuando se enteraran que estaba embarazada; pero un ángel se le apareció y le dijo que se casara con María, que el hijo que esperaba había sido engendrado por el Espíritu Santo y que le diera su apellido y le pusiera por nombre Jesús, que significa Salvador.

Jesús nació y se hizo como hombre, se despojó a sí mismo, vino a servir no a ser servido, fue obediente, se humilló a sí mismo y fue llevado a la cruz donde murió para salvar a su pueblo, esa era su identidad en esta tierra, a eso fue enviado. En cierta ocasión tuvo una confrontación con los judíos, fue acusado de ser hijo de fornicación, también fue tentado por el diablo, quien le dijo: si en verdad eres hijo de Dios por qué no conviertes estas piedras en pan.

Cuántas veces no se ve cuestionada nuestra identidad, el mundo quiere arrollarnos con su corriente, modas y vanidades, la cultura quiere influenciarnos y manipular nuestras acciones, y lo más peligroso es no entender el plan de Dios para nuestras vidas.

Cuando en la película El gladiador, el emperador Cómodo baja al estrado a felicitar a Máximo y le pregunta su nombre, él responde “mi nombre es gladiador”, y le da la espalda ocultando su rostro con un yelmo; Máximo lidera a sus compañeros de combate y consigue la victoria con la que se ganan a un público que suplica por sus vidas; impresionado, Cómodo insiste en conocer su nombre y ordena al gladiador que revele su identidad, éste se vuelve descubriendo su rostro, y le dice: «Me llamo Máximo Décimo Meridio, comandante de los Ejércitos del Norte, general de las Legiones Felix, leal servidor del verdadero emperador Marco Aurelio, padre de un hijo asesinado, marido de una mujer asesinada, y alcanzaré mi venganza en esta vida o en la otra», sin duda alguna sabía qué significaba su nombre, tenía claro su propósito y su identidad.

Dios tiene un nombre, es Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Cuando Dios nos formó nos puso un nombre, cuando le recibimos escribió nuestro nombre en el libro de la vida, y tiene para nosotros un nuevo nombre en sus propósitos y para la eternidad.

El nombre de Dios es más que bonitas palabras bien acentuadas, su nombre significa su naturaleza, lo que Él es para nosotros, Él nos dio el derecho de ser llamados sus hijos para disfrutar de sus atributos, y como hijos tiene un propósito trazado para nosotros, un destino diseñado. Marianne Williamson, en su libro Volver al amor deja clara la correcta identidad que debemos tener: “Eres hijo de Dios. Que juegues a ser pequeño no sirve en este mundo. Nada hay de iluminado en encogerte para que otros se sientan seguros en tu presencia, todos fuimos hechos para brillar, como brillan los niños. Nacimos para manifestar la gloria de Dios que llevamos dentro. Esa gloria no está sólo en algunos de nosotros, está en todos. Y al dejar brillar nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otros para hacerlo también. Al liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra presencia libera automáticamente a otros”.

Cuando Dios nos hizo borró el molde, nos hizo únicos, con un tono de voz, el iris, el ADN, y la huella digital única, por eso tenemos singularidad. O definimos quiénes somos y cuál es nuestro destino, o andaremos como olas del mar llevados por el viento.

Alexis Canahui
@alexiscanahui

365 resoluciones

En el último capítulo de la exitosa serie de televisión Friends, Rachel y Ross se declaran amor por siempre y Ross jura esta vez no echarlo a perder, “siempre estaremos juntos”, pero, en un instante claudica y dice: -al menos que queramos darnos un tiempo. Si recuerdan la serie, sus rupturas fueron de las escenas más recurrentes, lo sé porque mi esposa es fan.

Esto me hace pensar en lo rápido que cambiamos de opinión y cuantas veces hemos hecho una promesa y no nos esforzamos por cumplirla, nos trazamos resoluciones sin pensar siquiera en una estrategia o un buen consejo. Proverbios 20:18 nos reta a siempre hacer planes, seguir los buenos consejos; “nunca vayas a la guerra sin un buen plan de batalla”.

Pienso en lo complicada que nos hacemos la existencia, realizando una enorme y exagerada lista de propósitos de año nuevo, y sin darnos cuenta nos ponemos una pesada carga difícil de llevar, y la cargamos durante todo el año o años, lo peor de todo es que lo hacemos sin determinación evitando la bendición de Dios que nos dice: Determinarás asimismo una cosa, y te será firme, y sobre tus caminos resplandecerá luz. Job.22.28

Revisando por casualidad mi agenda del año 2004 encontré la siguiente petición: ¡Señor, ayúdame a organizar mi tiempo! Esto retumbo en mi cabeza como un grito desesperado, entendí que al menos llevo diez años lidiando con el tema de la desorganización y manejo del tiempo, el cual he mejorado de forma considerable, pero no fue hasta que descubrí que entre más peleo con mis debilidades, más empeoro, pues entendí que la mejor forma de mejorar es aceptando mi debilidad y no hostigarme hasta el cansancio.

Fred Smith solía decir: “Las resoluciones de año nuevo, generalmente son las confesiones de las lamentaciones del año anterior”. Tenemos 365 días, 365 oportunidades para que cada día podamos crecer y construir nuestros sueños, nos irá mejor si tenemos 365 resoluciones sencillas que cumplir cada día. En lo personal tengo resoluciones diarias, he aprendido a no irme de boca como dice el adagio popular, ya que cuando hablamos de metas terminamos posponiéndolas día tras día, semana, tras semana, mes tras mes. Según estudios la razón de dejar todo para después es el miedo a fracasar, expertos aconsejan que entre menos metas, mejor.

Debemos soñar en grande y ejecutar en pequeño, este es un buen consejo para la ejecución de nuestras resoluciones. En mi caso he hecho una no tan larga lista, sino 12 objetivos bien definidos: 1.No comer más de 300 calorías de comida chatarra al día. 2. Creer que soy capaz de cumplir con mis metas. 3. Asistir al menos 3 veces por semana a World Gym. 4. Escuchar Vaya con Dios en el 98.1 fm y audio libros durante el viaje al trabajo. 5. Planificar con una lista de cosas por hacer todos los días, con una maravillosa aplicación llamada Any.Do. 6. Leer 45 minutos o más al día y escribir al menos 90 minutos. 7. Hacer 100 horas de voluntariado en el año para Operación Bendición y Fundación El Faro. 8. Revisar periódicamente mis metas juntó a mi esposa Carol. 9. Buscar ser una persona sabía y no decir las cosas sin pensar, estudiando la Biblia. 10. Practicar el discernimiento en mis acciones y asistir frecuentemente a la iglesia Intimidad con Dios. 11. Ver menos de 4 horas de televisión a la semana y nunca ver un reality show extranjero. 12. Estudiar y buscar aprender cosas nuevas y cerrar ciclos académicos.

Tú coronas el año con tus bienes, Y tus nubes destilan grosura. Salmo 65:11. Dios ha preparado una gran cosecha para este año y enviará la lluvia a su tiempo para hacer germinar sus propósitos, antes de sentarnos a planear, pidamosle a Dios que nos incluya en sus planes.

Alexis Canahui
@alexiscanahui

SEPTIEMBRE EL MES MÁS CHILERO

Septiembre es el mes más chilero, porque desde ishtos nos enseñaron a cachimbazos, a aprendernos el Himno Nacional, la Jura a la Bandera y los Símbolos Patrios.  En la escuela, hasta el más talishte tenía que participar de las actividades patrias, vestirse de Tecún  Umán o hacerla de Pedro de Alvarado o ir el domingo a fregar un rato al Parque Central, a ver a los cuques desfilar, aprendimos todo lo chulo que es ser chapín.

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Hoy entrado ya en años o viejos si lo quieren ver así, con responsabilidades sobre nuestros hombros, con el afán de cumplir obligaciones adquiridas, y las muchas noticias de traiciones de compatriotas, el alto costo de la vida y demás, nos ha vuelto indiferentes a la patria, y hasta cierto modo, desleales a nuestro país.

Pero en nuestro parloteo mental, al menos, aun nos pone eufóricos el mes patrio, en septiembre las calles se visten de azul y blanco, banderas por donde quiera, en los carros y en las casas, los temas de independencia, patriotismo y libertad, resucitan y se desempolvan por vez primera en el año, nos invade por un lapso no tan prolongado el sentimiento de amor por la patria, la tierra que nos vio nacer y la emoción que cada 15 de septiembre conmemoramos la independencia, y la firma del Acta de Soberanía que nos dio la libertad.

¡Libertad! Eso celebramos, y 190 años después en la Plaza Central, el 14 de septiembre a las seis de la tarde suenan veintiún cañonazos, que se disparan al aire en honor a ella, septiembre nos recuerda la libertad, y con ello la ausencia de la misma ¿Por qué digo esto? Porque veo a un pueblo agotado, enfrascado en sí mismo, buscando sobresalir a costa de su salud, su familia y aun su alma; viviendo en la cárcel del ego y oprimidos por el verdugo del rencor.  Este mes es un buen momento para examinar nuestro interior, y voltearnos a ver el horizonte para pedirle a Dios que con su poder y autoridad nos dé el regalo, de la verdadera libertad.

Antes de despedirme quiero invitarlo a tres cosas: Una, que celebre conmigo mi fiesta de cumpleaños a finales de septiembre, envíeme un correo a revistaactitud@me.com, y le enviaré la invitación; dos, que me escuche el tercer lunes de cada mes a las 6 pm en Tendencias y el tercer miércoles de cada mes en Vaya con Dios a las 7 am, ambos programas se transmiten por Ilumina 98.1 fm y Celebra 105.3 fm; y la tercera, que por favor nos escriba sus comentarios de esta edición, un poco distinta, la cual espero se la disfrute.